La respuesta fue un no rotundo. Así le contestaron a Luci, una peruana radicada hace seis años en la Argentina, cuando preguntó en más de cinco hoteles familiares si se podía hospedar junto a su marido y sus dos pequeñas hijas. La excusa en todos los casos fue que no aceptaban a chicos en esos lugares. El calvario de Luci se traslada diariamente a otras familias que están en la misma situación. Esta problemática se acentuó en el último año, sobre todo en la zona del Abasto y Once, por el aumento de la demanda de habitaciones como consecuencia de los desalojos de casas tomadas.
Durante el año pasado, 4500 familias fueron expulsadas de viviendas apropiadas ilegalmente y muchas de ellas migraron a la villa 31 y a la 11-14. Otras, directamente se radicaron en provincia. Según estimaciones de la Coordinadora de Inquilinos de Buenos Aires (CIBA) este año esa cifra se duplicará, lo que ya está provocando una saturación en hoteles y pensiones. “Los dueños de los hoteles familiares se dan el gusto de seleccionar aquellas personas que quieren que habiten en sus residencias. Las familias son las que pierden en esta pulseada”, aseguró Jorge Abasto, integrante de CIBA.
Luci junto a 24 familias vive en una casa tomada de barrio Abasto. Hace más de un año que busca una habitación en un hotel familiar porque tienen miedo de que se concrete el desalojo judicial y quedar literalmente en la calle.”Automáticamente cuando vas a los hoteles, los dueños te dicen que no porque los chicos lloran y molestan al resto”, comentó la mujer.
En Balvanera hay 59 hoteles familiares, de los cuales se cree que el 90% de ellos no están inscriptos ni habilitados para tal fin. Al no contar con las condiciones de seguridad e infraestructura edilicia básica para brindar el servicio de hospedaje, los propietarios optan por no admitir chicos y de esa manera corren menos riesgos. Sobretodo si se tiene en cuenta que muchos quedan solos, encerrados en las habitaciones, cuando sus padres salen a trabajar. “Los niños que aún hoy viven en hoteles familiares se les prohíbe jugar. Los dueños tienen la última palabra. Ahora, como hay tanta demanda de habitaciones se reservan el derecho de admisión”, señaló Natacha Díaz, asistente social del Consulado General del Perú en Buenos Aires.
Según un relevamiento realizado por CIBA una pieza de 3x4 cuesta entre 800 y 1000 pesos. Producto del precio elevado, en una habitación llegan a dormir- en algunos casos mediante el sistema de turnos- hasta diez personas adultas. Esta superpoblación en hoteles trae como consecuencia: hacinamiento, falta de higiene y problemas de convivencia. Más de la mitad de las personas que viven en hoteles familiares destinan sus ingresos mensuales para pagar la renta.
En la ciudad de Buenos Aires rige el programa de emergencia habitacional, destinado a todas aquellas personas que están en situación de calle luego de una intervención judicial. Sin embargo, no todos pueden acceder a este beneficio. El primer requisito que se les pide es contar con el D.N.I, y muchos emigrantes de países limítrofes no tienen la documentación al día. Además, se les solicita un presupuesto de la habitación, casa o departamento que van a alquilar. “Esto es imposibles porque la mayoría de los hoteles familiares no otorgan facturas”, señaló Abasto de CIBA.
Estos son los impedimentos con los que se encontró Luci cuando quiso realizar los trámites para que le den el subsidio. Ella no cuenta con documento de nacionalidad argentina y además, cada vez que fue a los hoteles a pedir un presupuesto se lo negaron con la excusa de que no había más lugar. “Ya estoy cansada de dar vueltas y no encontrar un vivienda digna para estar con mis hijas”, expresó, a la vez que contó que está realizando viandas para recaudar dinero y así poder alquilar una casa en las afueras de la Capital Federal.
Durante el 2007 se tramitaron sólo seis subsidios habitacionales en el área de Servicio Social de la Zona 3 (correspondiente a los barrios San Cristóbal y Balvanera) Este año, ya se concretaron dos. Beatriz Zambarbieri, coordinadora del programa, confirmó que el 15% de las demandas que reciben son por problemas de vivienda y que la mayoría de las personas que se acercan a las oficinas del gobierno de la ciudad son mujeres solas con hijos a su cargo. En el mes de abril se registraron 56 atenciones mientras, que en igual período del año pasado las consultas fueron 31. Estas cifras ponen en evidencia que las políticas de desalojo; la superpoblación en hoteles, pensiones e inquilinatos; sumado a las imposibilidad que tienen las personas de alquilar un departamento o casa, por falta de recibo de sueldo y garantía propietaria, provoca a diario que muchas familias estén en situación de calle o viviendo en la ilegalidad.
Desde CIBA rechazan la política de desalojos que puso en práctica el gobierno macrista porque consideran que debería ofrecer otras alternativas a las personas que viven en esa situación. También, remarcaron que con los $450 que se les otorga en concepto de subsidio, una familia no puede alquilar ninguna propiedad.
“La problemática habitacional en la ciudad de Buenos Aires nunca fue bien abordaba por las diferentes gestiones que pasaron. Es difícil una solución definitiva porque no hay terrenos disponibles en Capital Federal y el conurbano bonaerense para implementar planes habitacionales”, señaló una funcionaria consultada del Ministerio de Desarrollos Social. Por su parte, Liliana Vacatello, asistente social del CGP 3, propone rever las políticas sociales a los fines de que éstas personas puedan tener acceso a una vivienda propia con créditos accesibles.
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